
💡 Recomendación profesional: Revisar amortiguadores cada 20,000 km y reemplazarlos aproximadamente cada 60,000 km o antes si presentan estos síntomas.

💡 Tip profesional: Siempre revisa la altura, estado visual y elasticidad del resorte al cambiar amortiguadores. Si hay desgaste evidente, cámbialos en conjunto para evitar dañar las piezas nuevas y mejorar la seguridad y el confort de manejo.

💡 Recomendación profesional:•Gas: Para manejo deportivo, carga frecuente o caminos irregulares.•Aceite: Para conducción urbana y confort en carretera.

La suspensión es uno de los sistemas más importantes de tu vehículo, aunque muchas veces se pasa por alto. No solo se encarga de hacer tu manejo más cómodo, sino que también es clave para tu seguridad y la durabilidad de otras partes del auto.
1. Seguridad al conducir
Una suspensión en buen estado mantiene las llantas en constante contacto con el suelo. Esto mejora la capacidad de frenado, reduce el riesgo de derrapes y te da mayor control en maniobras de emergencia.
2. Estabilidad y control
Cuando los amortiguadores o resortes están desgastados, el carro se balancea más en curvas, pierde estabilidad en caminos irregulares y se siente “flotando” al conducir. Esto puede ser peligroso, especialmente a altas velocidades o en carreteras mojadas.
3. Mayor confort para todos los pasajeros
La suspensión absorbe los impactos y vibraciones que provocan los baches, topes y superficies irregulares. Un sistema en mal estado hace que cada golpe se sienta dentro del auto, generando incomodidad y fatiga en trayectos largos.
4. Protección de otras piezas
Si la suspensión no amortigua correctamente, el desgaste de llantas, rótulas, bujes, dirección y frenos será mucho más rápido, generando gastos innecesarios.
5. Ahorro a largo plazo
Revisar y mantener tu suspensión evita reparaciones mayores. Cambiar amortiguadores a tiempo es más económico que tener que reemplazar varios componentes dañados por su mal estado.
💡 Tip CIPAG: Lo ideal es revisar la suspensión cada 20,000 km o al menos una vez al año. También debes revisarla inmediatamente si notas rebotes excesivos, ruidos metálicos, dirección inestable o desgaste irregular en las llantas.